El Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre ha aprobado inicialmente en el Pleno ordinario de febrero su Plan Municipal contra el Cambio Climático, un documento de más de 200 páginas que analiza el contexto municipal, los objetivos y los riesgos asociados a los distintos escenarios por las posibles variaciones del clima. La propuesta obtuvo el voto favorable del grupo municipal del PP, el voto en contra de Vox y las abstenciones de PSOE y Con Andalucía, que han anunciado la presentación de alegaciones. Se abrirá un periodo de exposición pública por un plazo no inferior a 30 días hábiles.
El plan responde a las obligaciones de los municipios derivadas de la Ley 8/2018 del 8 de octubre de medidas frente al cambio climático y para la transición hacia un nuevo modelo energético en Andalucía, la Ley 7/2021 del 20 de mayo de cambio climático y transición energética, el Plan Andaluz de Acción por el Clima y el Pacto Verde Europeo. El concejal de Medio Ambiente, Abel Perea, presentó la propuesta el 13 de febrero de 2026.
El documento contabiliza la superficie total de áreas libres en 3.070.518 metros cuadrados, lo que supone 73,34 metros cuadrados de zonas verdes públicas por habitante. La Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía fija en su artículo 10.1, apartado c.1, un estándar mínimo entre cinco y diez metros cuadrados por habitante con destino a espacios libres públicos. El municipio supera en catorce veces el mínimo legal exigido, sin incluir el suelo no urbanizable de especial protección que conforma la Sierra de Mijas, de 8.270 hectáreas.
El inventario de emisiones de gases de efecto invernadero indica que en catorce años, entre 2005 y 2019, se ha logrado disminuir en un 11,74% dichas emisiones, pasando de 104.743,32 toneladas de dióxido de carbono equivalente a 92.443,23 toneladas. Del total de estas emisiones, un 64,2% proceden del transporte, un 9,7% del consumo de combustibles fósiles, un 7,8% del tratamiento de aguas residuales, un 6,0% de gestión de residuos, un 5,7% de gases fluorados, un 3,9% de la agricultura y un 2,7% de la ganadería.
El consumo energético aumentó desde 115.519,00 megavatios por hora en 2005 hasta 119.756,75 en 2019, lo que supone un incremento del 3,67%. Del total de este consumo de 2019, el 55,5% proviene del sector residencial, el 19,9% del sector comercio y servicios, el 14,7% de la Administración, el 4,3% de la industria, el 4,2% de la agricultura y el 1,4% del resto de sectores.
En 2019 el consumo de energías renovables en Alhaurín de la Torre se situaba en 31.730,42 megavatios por hora, lo que supone un 7,7% del consumo total de energía final. En 2005 el consumo de energías renovables era de 17.905,45 megavatios por hora, lo que supone en 2019 un aumento del 77,21%.
El plan incorpora un análisis de riesgos derivados de los distintos escenarios de cambio climático: sequías, inundaciones por lluvias torrenciales, disponibilidad de recursos de agua, degradación del suelo, pérdida de la biodiversidad, calidad del aire, frecuencia, duración e intensidad de las olas de calor y de frío.
Entre los objetivos para el futuro se establece reducir las emisiones de gases de efecto invernadero difusas un 55% en el año 2030 con respecto al año 2005. En relación con la transición energética se adoptan dos objetivos: aportar a partir de fuentes de energía renovable al menos el 42% del consumo de energía final bruta en 2030, y reducir el consumo tendencial de energía primaria en el año 2030, como mínimo el 39,5%, excluyendo los usos no energéticos. En materia de adaptación, se define el objetivo de reducir el riesgo de los impactos del cambio climático, minimizando sus efectos en los diferentes sectores.
El Plan de Acción se estructura en cuatro grandes ámbitos: mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero, ahorro y eficiencia energética, aumento de energías renovables y adaptación al cambio climático. Entre las acciones propuestas se encuentran la creación de una zona de bajas emisiones en el centro, la reconfiguración de las líneas de transporte público, la creación de aparcamientos disuasorios, programas de itinerarios peatonales, la aspiración a largo plazo de una línea de metro o tren de cercanías, la renovación progresiva de la flota municipal de vehículos, la gestión inteligente y sostenible de las zonas verdes, la creación de corredores verdes y la plantación de hasta un millón de árboles.

