El CIC de Salamanca, integrado por el CSIC, la Universidad de Salamanca y el FICUS, ha observado que administrar cabergolina al acabar la lactancia disminuye casi a la mitad la proporción de roedores con cáncer de mama, en un modelo con alteraciones de BRCA1 y TP53.
Revisiones de historias clínicas de mujeres de España y Noruega que recibieron el fármaco tras el parto registran un riesgo cerca de un 70 % inferior de padecer esta enfermedad.
Este medicamento se emplea desde hace tiempo para detener la secreción de leche cuando no es posible amamantar, y en general presenta buena tolerancia.
El trabajo ha salido en la revista Cancer Discovery. La siguiente fase es un ensayo con pacientes que tomen cabergolina exclusivamente cuando termine la lactancia.
La finalidad última consiste en comprobar si este fármaco puede sustituir medidas como la intervención quirúrgica o el tratamiento hormonal.

