El Museo Casa Natal Picasso, dependiente del Ayuntamiento de Málaga, ha adquirido la pintura «Dos palomas en un palomar», obra de José Ruiz Blasco (Málaga, 1838 – Barcelona, 1913), padre y primer maestro de Pablo Picasso. La pieza pasa a formar parte de los fondos del museo y se sumará a la exposición permanente de la institución.
«Dos palomas en un palomar» es la primera pintura de José Ruiz Blasco que adquiere la Casa Natal desde la incorporación a la colección municipal de «Palomar», fechada en 1878, obra que también forma parte de la muestra permanente.
La pintura está realizada en óleo sobre lienzo y representa dos palomas en el interior de un palomar. La composición sitúa a las aves en primer plano, con un tratamiento realista, un fondo arquitectónico y una paleta de tonos terrosos, grises y blancos. Tiene unas dimensiones de 37 por 53 centímetros y constituye un ejemplo de la temática más característica de la producción de José Ruiz Blasco, que dedicó buena parte de su carrera a la representación de aves y, en particular, de palomas.
La pieza procede de una herencia familiar y se incluyó en la exposición dedicada a José Ruiz Blasco celebrada en el Museo Casa Natal Picasso entre octubre de 2004 y enero de 2005, según una anotación conservada en el reverso de la pintura. También aparece catalogada en la publicación «José Ruiz Blasco. 1838-1913», editada por la Fundación Pablo Ruiz Picasso y el Ayuntamiento de Málaga en 2007.
José Ruiz Blasco fue pintor y profesor de dibujo y pintura, y desarrolló su actividad docente en Málaga, A Coruña y Barcelona. Introdujo a Picasso en la práctica del dibujo y la pintura desde su infancia y le transmitió los conocimientos académicos de sus primeros años de formación. La representación de palomas fue una de las temáticas más habituales de su producción.
El propio Picasso recordó esta dedicación al referirse a la obra de su padre, cuya especialidad eran las aves y las flores, sobre todo palomas y lilas. El pintor evocó también un gran cuadro de un palomar repleto de palomas que se conservaba en el Museo de Málaga. Picasso heredó de su padre el gusto por estas aves y las pintó a lo largo de toda su vida. En 1949, una litografía suya de una paloma fue elegida como emblema del Congreso Mundial por la Paz, hasta convertirse en un símbolo universal.

